Fukuppy: naming y malentendidos

naming empresa“Any time you have to spell, pronounce or explain your name, you are essentially apologizing for it and devaluing your brand” (@eatmywords)

Aunque Japón queda muy lejos y la polémica pasará de puntillas por aquí, nos hacemos eco del cierto revuelo que causó recientemente en las redes sociales el nombre de la mascota corporativa de una empresa japonesa dedicada a la producción de sistemas de refrigeración, Fukushima Industries Corporation.

Se trata de Fukuppy y los errores afectan a principios básicos del naming: 

  • El nombre parece lo que no es. En un primer momento se pensó que la mascota tenía que ver con una campaña de relaciones públicas para restaurar la imagen de la central de Fukushima. Pero el nombre no tiene relación con la prefectura de Japón donde tuvo lugar el desastre sino al nombre patronímico del fundador de Industries Corporation, Nobua Fukushima. Además, tampoco existe un vínculo geográfico porque la sede de la empresa se encuentra en Osaka, lejos de la zona catastrófica. A pesar de todo, por culpa del nombre elegido, la empresa se ha visto asociada negativamente a un desastre en el cual no tuvo nada que ver.
  • Desde el punto de vista de su forma lingüística y de su transliteración y pronunciación intuitiva en inglés (fuck + uppy), era inevitable que el nombre evocara significados equivocados (fuck up).  La imaginación y el lado más gamberro de la audiencia hicieron el resto: ¿fuck + puppy?

Como consecuencia del cariz que había tomado el asunto, la compañía consideró que debía dar explicaciones para aclarar el embrollo del nombre en un comunicado que podemos leer en su web  http://www.fukusima.co.jp/character/index.html. Según este:

  • El nombre es un acrónimo formado por fuku– (patronímico del fundador de la compañía) y -ppy (de la palabra “happy”, que enlaza con la identidad corporativa de la empresa, ya que esta se define como una empresa creadora de felicidad: Happiness Creation Company).
  • Además, en el comunicado se dice que están pensando cuál es la mejor propuesta de transliteración para Fukuppy (posteriormente informaron que la pronunciación correcta debía ser Foo Koo Pee) y que están reconsiderando el nombre.

Lecciones que podemos sacar de este caso:

  • La principal, que queda expresada perfectamente en la cita que sirve de preámbulo a este artículo: cuando un nombre exige dar demasiadas explicaciones sobre él es que alguna cosa no acaba de funcionar.
  • Debemos pensarlo muy bien si decidimos elegir un nombre toponímico para una marca. Cabe la posibilidad de que si ocurre algo no deseado en ese lugar (catástrofe, matanza…), la marca quede ligada irremediablemente a ese suceso. Obviamente esto podría afectar especialmente a aquellas marcas asociadas a un topónimo que no tuviera detrás un imaginario simbólico ya construido o una reputación de marca consolidada. ¿Habíamos oído hablar de Fukushima antes?
  • Hoy día, a causa de Internet y las redes sociales, un nombre mal elegido, aunque se trate de una simpática e inocente mascota corporativa, puede tener una repercusión no deseada en la reputación de la marca.

De todos modos, tampoco hay que ser muy duro con las mascotas de otros: aquí también sufrimos a Naranjito.

REFERENCIAS 

http://www.independent.co.uk/news/world/fukuppy-fukushima-industries-new-mascot-is-branding-disaster-8881883.html

http://www.theguardian.com/world/2013/oct/15/fukuppy-fukushima-mascot-japan-fridge-egg-name

http://languagelog.ldc.upenn.edu/nll/?p=7820

@Thinkcopy

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