Famosos y maestros del naming (2ª parte)

naming¿Quién recordaría hoy a Paracelso si en vida hubiera usado su nombre real, Philippus Theophrastus Bombast Von Hohenheim, tan largo que sus ocurrentes padres necesitaron dos partidas de nacimiento para inscribirlo en el registro civil? Lo dijimos en nuestro último post: para pasar a la historia o ser mínimamente célebre hay que saber de naming o, por lo menos, animarse a practicarlo. ¿Queréis más pruebas? Ahí van:

Los famosos se registran con nombre falso en los hoteles. Vale, esto es un clásico, pero alguna vez tenía que escribirse sobre ello en un blog sobre naming, ¿no? Cabe decir que el tema se ha convertido casi en un juego y que los famosetes raramente se inventan sus alias, sino que prefieren suplantar identidades, reales o ficticias.

Katy Perry (Katheryn Elizabeth Hudson en su casa) se registra como Jerry Blank, el nombre de un personaje de la serie “Strangers with Candy”, prostituta y drogadicta para más señas. Aunque pareciera que usar un nombre con connotaciones de persona de hábitos dudosos no es la mejor técnica para pasar desapercibido en un hotel, se ha convertido en algo habitual. Es como decir “ya que me registro con nombre falso, por lo menos vamos a acojonar un poco al de recepción”. Quizás por eso el batería de la formación clásica de Guns N’ Roses, Steven Adler, que ya era de por sí bastante toxicómano, tuvo que apuntar más alto que la Perry y decidió usar directamente el nombre de Satán. Por suerte era un tipo con inquietudes culturales y solía dar el nombre “Louis Cypher”, que era el alias demoníaco que usaba De Niro en la peli “El Corazón del Ángel”. Justin Bieber, el artista más meta-impostor de todos, se suplantó a si mismo durante la época en que estuvo llamándose como su propio álter ego rapero “Shawty Mane”, hasta que de repente le dio por las series y empezó a usar el nombre de “Chandler Bing” de Friends.

Otros que tienen el hábito de suplantar identidades son Jay-Z, el marido de Beyoncé, que va de check-in en check-in dando el discreto nombre de “Frank Sinatra”, o George Clooney, mucho más reservado, que usa el nombre de “Arnold Schwarzenegger”. Tom Cruise, después de una vida consagrada a las enseñanzas de mejora personal y autorrealización cienciológicas, ha llegado al culmen filosófico absoluto y ha decidido que su álter ego hotelero tendrá nombre de estrella porno y se llamará “Cage Hunt». En serio. Y Brad Pitt y Angelina Jolie entran a los hoteles diciendo que se llaman Bryce y Jasmine Pilaf, aunque cuando dan los nombres de los niños siempre los pillan.

Los famosos usan nombre falso…hasta en la botica. Sí, cuando se es famoso uno no puede ir por la vida poniéndose hasta las trancas de substancias con el DNI por delante. Sobre todo si las cosillas no las consigue uno por la vía “camellil” sino en el farmacéutico del barrio. Eso es lo que le pasó al bueno de Michael Jackson. Nuestro querido Jacko (que ya tenía un apodo pelín drogata, para qué negarlo), era adicto a la mitad del Vademecum y también a usar nombres falsos para conseguir medicamentos recetados. Omar Arnold, Joseph Scruz, Bill Bray eran algunos de los nombres que usaba para agenciarse sus cosillas. Por cierto, Conrad Murray es el nombre del médico que solía aconsejarlo en estos temas de las substancias. Y aunque yo no sé si es o no culpable de la muerte del “Rey del Pop”, creo que hay en su naming un dato inquietante: Conrado proviene del antiguo germano Kuonrat, que significa «consejero audaz». Ahí lo dejo.

No cabe duda de que hay motivos de sobras para considerar que los personajes conocidos son grandes nombradores, o por lo menos que tienen mucha práctica en ello. No en vano, son “personas de renombre”, ¿no?

photo credit: Heritage Vancouver via photopin cc

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