El buen namer

crear nombre de marca

Palabras creadas a medida de las marcas.

En un momento dado todos podemos ser nombradores. Alguna vez seguramente hemos tenido que enfrentarnos a la creación de un nombre. ¿Cómo se llamará mi blog? ¿Qué nombre le pongo a mi perfil de Twitter? ¿Cómo se llamará nuestra banda de rock? ¿Y mi empresa? ¿Y ese evento que vamos a organizar? Pero hoy no vamos a hablar de los o las “namers por un día”, sino de aquellos que son profesionales del naming porque se dedican asiduamente a la creación de nombres de marcas. En concreto, sobre las características que a priori definirían a los buenos nombradores. Aquí van:

  • Los buenos namers son capaces de generar mucha cantidad de nombres y en poco tiempo: de la cantidad suele surgir la calidad.
  • Saben explorar diferentes territorios de búsqueda simultáneamente y saben cómo combinarlos.
  • Se encuentran cómodos utilizando el pensamiento lateral (hacen conexiones inesperadas, toman atajos, no siguen un único procedimiento creativo).
  • Dominan los procedimientos fundamentales de la creatividad aplicada al uso del lenguaje (adición, supresión, repetición, permutación, sustitución de segmentos lingüísticos).
  • No tienen limitaciones idiomáticas: pueden trabajar con palabras de idiomas diferentes y son hábiles recombinándolas.
  • Son todoterreno, polivalentes y flexibles, dominan todos los estilos: son capaces de encontrar nombres apropiados de productos y marcas de sectores muy diferentes, aunque es posible que se encuentren más cómodos en determinados tipos de creaciones, por ejemplo creando nombres corporativos.
  • Les gusta el lenguaje, jugar con las palabras, exprimir todas las posibilidades de la lengua.
  • Conocen estrategias y recursos de apoyo que les sirven de inspiración (diccionarios de la lengua general, diccionarios especializados, diccionarios ideológicos, generadores de palabras).
  • Deben ser capaces de ajustarse al briefing creativo. El naming no es un ejercicio de creatividad libre sino de creatividad condicionada por una estrategia de producto, de marca o de empresa.
  • Son tolerantes a la frustración; inmunes, nos atreveríamos a decir. La mayoría de nombres presentados puedes ser rechazados por el cliente, muchas veces movido únicamente por la arbitrariedad del “me gusta” o “no me gusta”.
  • Tienen que saber poner cierta distancia ante el resultado de sus creaciones, de manera que no les cueste renunciar a nombres que, a pesar de ser auténticas perlas, no se ajustan a la estrategia de producto o marca.
  • Suelen poseer una cultura general sólida y saben aprovechar sus conocimientos como referencia para sus creaciones.
  • A su vez están en contacto permanente con la realidad y están al tanto de las últimas tendencias, de lo que se cuece en el día a día.
  • Poseen intuición, lucidez y sentido crítico: los buenos namers saben cuando han dado con un buen nombre.
  • Son perseverantes, inasequibles al desaliento.

Y tú ¿eres un buen namer?
photo credit: anieto2k via photopin cc

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