Don’t Call It That: no te la juegues con el naming

namingYa se sabe: un buen nombre es el inicio de una historia interesante. Y dando ejemplo, Eli Altman, experto en la creación de nombres de marca y director creativo de la agencia de branding A Hundred Monkeys, ha elegido para su libro de naming un título inteligente que es el presagio de algo bueno. Así Don’t Call It That va más allá del significado literal de la expresión y nos previene que en temas de creación de nombres no deberíamos jugárnosla.

El autor ya nos advierte desde el principio que el libro no es un manual teórico, sino que se centra en el proceso de creación de nombres de marca. Efectivamente, no os esperéis encontrar mucha definiciones, sesudas reflexiones, historias narcisistas de autobombo sobre los nombres creados por el autor o su agencia, ni tampoco el manido recurso de dedicar una sección a explicar el origen de nombres de marcas. Al contrario, se trata de una obra fresca -también por su diseño- escrita de manera honesta, con sentido del humor y fina ironía, que busca la participación del lector proponiéndole la realización de sencillos ejercicios a medida que va desgranando sus ideas (imprescindible tener a mano lápiz o marcador “fosforito”). Aquí os dejo solo algunas de las que me han parecido más interesantes:

  • Crear un nombre de marca no tiene nada que ver con dar nombre a otra cosa.
  • Un nombre de marca es una primera declaración de intenciones.
  • Un buen nombre puede llamar la atención al instante y hacer que la gente quiera saber más apelando a su curiosidad.
  • Saben a qué juegan, lo que hacen, lo que buscan. El proceso de naming resulta más fácil y eficaz cuando se tienen objetivos claros: cuál es el concepto de nuestro producto, qué queremos comunicar y a quién.
  • Un nombre que cree una conexión con el posicionamiento de marca tiene más posibilidades de ser recordado y comprendido.
  • Al principio un nombre todavía no es una marca: el branding y el diseño lo deben reforzar para ayudar a la gente a percibir su personalidad.
  • No tiene sentido  comparar un nombre recién creado con uno ya existente de la competencia. Este generalmente jugará con ventaja porque ya habrá recorrido parte de su camino y se habrá llenado de contenido. De lo que se trata es de saber ver su potencial.
  • Todo nombre tiene sus puntos débiles, incluso los grandes nombres.
  • Todo nombre debe aspirar a ser recordado. Y esto es difícil de conseguir con un nombre que transmita el temor que se tiene a destacar y diferenciarse de otros. No hay nada que nos vincule emocionalmente con un nombre que suena como otros.
  • Un buen nombre no es necesariamente un amor a primera vista. A los nombres, como a las relaciones personales, hay que cuidarlos para que crezcan y se consoliden. Si buscamos la perfección desde el principio seguramente saldremos con las manos vacías.
  • No hay nada que arruine el resultado de la creatividad como la participación de muchas voces en su evaluación. Cuando se trata de naming, un focus group nunca es una buena opción; una votación, tampoco.
  • Un nombre es mucho más que una URL.
  • Ejemplos de malos nombres, aquellos que quieren abarcarlo todo. De manera que son incapaces de evocar una imagen, no significan nada y acaban por resultar aburridos.

En definitiva, Don’t Call It That es un pequeño manual muy recomendable que, sin grandes pretensiones, insufla una bocanada de aire fresco en la literatura sobre el naming; escrito, además, por alguien que lleva a sus espaldas decenas y decenas de proyectos y que empezó en esto del naming ya hace mucho, exactamente “before he stopped wearing Velcro shoes”.

@Thinkcopy

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *