Archivo del Autor: Manel Alcalde

Acerca de Manel Alcalde

Copy y comunicador freelance. Creativo de nombres de marca. Aprendedor compulsivo y bloguero en Nionnioff. / Redactor i comunicador freelance. Creatiu de noms de marca. Aprenent compulsiu i bloguer a Nionnioff.

5 tendencias del naming para partidos políticos

La política es una gran superficie de las ideas con oferta para (casi) todos. Y los partidos son, básicamente, marcas que venden buenos propósitos a cambio de un voto de confianza.

Las hay de toda la vida, con clientela afianzada. Las hay jóvenes, pujantes y arriesgadas. Y cuando analizamos sus nombres vemos que (como pasa en el mundo de las marcas en general) la modernidad implica en muchos casos un salto de lo auto-referencial y puramente descriptivo a lo inclusivo e inspirador.

Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina nos hemos querido fijar en los nombres de las principales formaciones que concurren, para identificar tendencias y ver si, de paso, se nos ocurre a quién demonios votar. Pues eso: manos a la urna. Leer más

10 nombres de marca de origen curioso (y 10 lecciones que podemos sacar de ellos) – 2ª parte

Por suerte, y por mucho que nos empeñemos los profesionales del sector, esto de la creatividad sigue sin tener manual de instrucciones. Y técnicas de lo más casual como reciclar ideas propias y de otros, tener descaro y jugar al chapurreo idiomático pueden ser cualidades excelentes si te dedicas a esto de nombrar marcas. Para muestra, compartimos con vosotros 5 nuevos casos de naming de origen (aparentemente) poco experto y de éxito (totalmente) incuestionable. Leer más

10 nombres de marca de origen curioso (y 10 lecciones que podemos sacar de ellos) – 1ª parte

No sé si está bien que lo digamos nosotros, pero hay que reconocerlo: algunos casos de éxito demuestran que, a veces, la espontaneidad, la intuición o el azar tienen más peso que la experiencia en la creación de un nombre de marca poderoso.

Entonces…¿Al carajo las agencias? ¡Ni hablar! Nadie mejor que nosotros,  machacas de este noble oficio, para inspirarnos en los «intrusos del naming«. En vez de negar sus talentos, preferimos aprender de sus peculiares métodos creativos para así aconsejar aún mejor a nuestros clientes.

Como muestra, hemos analizado 10 casos de éxito del naming aparentemente más tontorrón. Y estas son las conclusiones que hemos sacado: Leer más

Naming funcional: Cuando el gris puede ser sexy

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Todos queremos encontrar un nombre sexy para nuestro negocio. Concentrar en un término todo el potencial seductor de lo lingüístico y diferenciarnos con un apelativo único, preferentemente inventado, evocativo o experiencial. Macizorro. Cualquier cosa, pero que se aleje al máximo del nombre descriptivo, el más gris de los nombres grises, que no nos pone nada.

Por eso nos contratan a los creativos. A nosotros, generalmente, tampoco nos pone lo descriptivo.

Según el manual que ofrece en su página web la agencia de naming Igor:

«Los nombres funcionales-descriptivos de compañía tienen el problema de que sólo tienen la función de explicarle al mundo el negocio en el que estás. Es una opción innecesaria y contraproducente».

No sólo eso sino que:

«La noción de describir el negocio en el nombre asume que los nombres de las compañías existen sin soporte contextual, lo cual es imposible. Los nombres de las compañías aparecen en webs, escaparates, prensa, tarjetas de visita, anuncios y, en su forma más desnuda, en conversaciones. No hay modo de que los nombres de compañías aparezcan sin soporte contextual/explicativo, lo que significa que son libres de realizar tareas mucho más productivas». Leer más

Nombrar con los cinco sentidos

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Sabe mal, pero algunas palabras tienen los días contados. En el patíbulo lexicológico esperan su turno, resignadas, niqui, tomavistas, jopé, descocada, dandi, cuchipanda, macanudo, tronco y cáspita. Cabizbajas, comparten cigarrillos sin parar porque pertenecen a un mundo en vía de extinción en el que fumar era lo normal. Un poco más atrás, haciéndose la loca por si cuela y evitando fumar para reivindicar su actualidad (la condenada defiende que es moderna porque aún está ligada a una tecnología y un oficio vigentes) está aviador. Pero no colará. De la selección natural lingüística no te salva ni Scorsese. El Box Office es un aval demasiado efímero. Y aviador finalmente tendrá que aceptar que, como sus compañeras de patíbulo, es una palabra moribunda.

Sí: las palabras la palman. Es ley de vida. Muchas mueren porque las cosas a las que representan desaparecen del mundo. Como los guateques o las enaguas. Otras simplemente porque pasan de moda y dejan de aparecer en los medios (¿alguien, aparte de Jesús Vázquez, se acuerda de “Hablando se entiende la basca”?). Hay términos que languidecen al verse substituidos por el típico anglicismo traicionero, que cuando aparece por estas latitudes se las lleva a todas de calle porque lo guiri siempre nos parecerá más trendy o más fashion. Y también están esos vocablos que, demasiado anclados en la mentalidad de la época del fumar, acaban siendo relevados por palabras políticamente más correctas (aunque hay un movimiento de resistencia que aún no ha conseguido ser derrotado. Por eso Baltasar sigue siendo para muchos el rey negro). Leer más

Nombres que mueven, nombres que paralizan

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Mi hija Marina tiene un año y medio y está aprendiendo sus primeras palabras. Uno de sus juegos favoritos es descubrir los nombres de todo lo que ve en sus cuentos. Generalmente se detiene en un par de páginas unos minutos y me señala, uno a uno, los dibujos que más le llaman la atención. Entonces yo le digo el nombre que tienen esos objetos representados y ella repite la rueda una y otra vez, señalando mientras escucha atenta las palabras, absorbiendo gradualmente un lenguaje que en el momento menos pensado acabará saliendo de su boca para regocijo y consiguiente babeo de sus padres, esto es, servidor y su pareja Anna.

Poner nombre al mundo que nos rodea, pasarlo por el tamiz del lenguaje, es darle un sentido que podemos compartir. Cuando somos niños, ese nombrar es especialmente pasional (en cierto modo, descubrimos el mundo al ritmo de las palabras). Entre los adultos, sólo algunas personas conservan esa suerte de pasión infantil por el lenguaje. Supongo que filólogos y escritores están entre ellos.

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